MEDIACIÓN LABORAL Y DOMÉSTICA

Tal y como lo define la RAE, un mediador o mediadora es aquella persona que media entre dos partes. Y mediar es intervenir en un enfrentamiento entre esas dos partes para lograr encontrar una solución que sea beneficiosa y aceptada por estas.
El servicio de Mediación es, sin duda alguna, uno de los más solicitados a INTERCESOR.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE UNA MEDIACIÓN EN CASOS DE MALTRATO?

Motivaciones económicas: la mediación es un procedimiento que puede llegar a evitar la iniciación o continuación de procesos jurídicos que tienen un coste económico mucho más elevado. Cuando las partes implicadas en una disputa no son capaces de llegar a acuerdos se ven obligadas a contratar los servicios de abogados. La dificultad del caso a tratar, su durabilidad en el tiempo, los servicios extra que tengan que contratarse… son, finalmente, un gasto cuantioso. Si bien es cierto que muchas veces no hay otra solución que no sea la de recurrir al sistema judicial, a menudo pueden resolverse conflictos con la intervención de la figura del mediador. Esta situación de gasto económico también se da en las empresas o instituciones cuando existen conflictos en el seno de ellas, ya sea entre trabajadores; entre superiores y subordinados y viceversa. Por lo tanto, esta figura repercute positivamente en el plano económico.
Motivaciones temporales: abogados, demandas, denuncias, juicios, sentencias, recursos, apelaciones, etc. son, casi siempre, sinónimos de meses e incluso años. Las esperas, el desconocer qué va a ocurrir y cuándo son razones más que suficientes para desequilibrar, aún más si cabe, la situación de una persona víctima de violencia machista o, simplemente, de violencia. El tiempo es, en los casos de maltrato, un factor determinante, ya que puede suponer el fin o la continuación de estos sobre la víctima. Sin embargo, la mediación es un proceso rápido que no necesita de largos plazos y que puede suponer la finalización y resolución de gran cantidad de conflictos muchísimo antes que con la opción de procedimientos judiciales. En el ámbito laboral, recortar los tiempos de subsanación de problemáticas relacionadas con la violencia machista, evita pérdidas económicas a largo plazo para la empresa y procedimientos que se eternizan en el tiempo y, mientras, esas situaciones pueden continuar produciéndose.

Motivación emocional: una persona que ve vulnerados sus derechos a través de la violencia física o verbal no suele tener ganas ni ánimo de enfrentarse con su agresor o agresora para solucionar diferentes asuntos que puedan tener que tratarse. Tanto en los casos de conflicto con una pareja o expareja como en los que se pueden dar en el ámbito laboral, a las personas que son víctimas de maltrato les puede costar un mundo tener que entablar conversación con su agresor y no solo eso, sino que suele ir emparejado con momentos de estrés, nerviosismo, inseguridad y, por supuesto, miedo. El mediador evita este tipo de circunstancias. Tratará con ambas partes, de manera separada si así es necesario, evitando esos cara a cara y por tanto rebajando las situaciones emocionales tóxicas que se derivarían de esta. Para las empresas o cualquier tipo de organización también se evitan situaciones emocionales complejas que muchas veces no se sabe gestionar desde el departamento correspondiente, en caso de haberlo.

El mediador o mediadora tiene la capacidad de poder tratar con las partes comprometidas de una manera neutral y externa, lo que facilita y posibilita que esta figura tenga una visión mucho más global y objetiva que las personas implicadas. Su misión será la de buscar las fórmulas para alcanzar acuerdos que beneficien a ambas partes o, en aquellos casos en donde la parte beneficiosa es bastante deficiente, sea lo menos negativa posible. Se trabaja en pro de evitar situaciones de tensión y favorecer climas en los que la víctima del maltrato pueda reducir considerablemente los niveles de emociones negativas que, al fin y al cabo, solo le afectan destructivamente a ella. Tener la tranquilidad de que los procesos en los que se emplea la mediación discurren en periodos de tiempo muchísimo más breves que los que van a través de juicios, tranquiliza y relaja a la parte agredida. Saber que económicamente no supondrá un gran desembolso, también.

El servicio de Mediación es empleado también en centros escolares cuando las situaciones de tensión entre la familia de la víctima de acoso o bullying y el propio centro es muy elevada y se imposibilita la resolución del conflicto. También permite un diálogo menos agresivo entre las familias de la víctima y las familias del agresor.

Nuestros estudios revelan que una gran mayoría de casos de violencia machista llegan a resolverse utilizando esta figura y, cuanto antes se ponga fin al conflicto, antes la persona agredida podrá recomponerse e iniciar la vuelta a una vida en paz y tranquilidad.

Información relevante:

Toda la información recogida en el servicio de mediación, así como el análisis de las situaciones tiene valor judicial en el caso de que fuese necesario para un futuro.

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