MEDIACIÓN LABORAL Y DOMÉSTICA
Tal y como lo define la RAE, un mediador o mediadora es aquella persona que media entre dos partes. Y mediar es intervenir en un enfrentamiento entre esas dos partes para lograr encontrar una solución que sea beneficiosa y aceptada por estas.
El servicio de Mediación es, sin duda alguna, uno de los más solicitados a INTERCESOR.
¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE UNA MEDIACIÓN EN CASOS DE MALTRATO?
Motivación emocional: una persona que ve vulnerados sus derechos a través de la violencia física o verbal no suele tener ganas ni ánimo de enfrentarse con su agresor o agresora para solucionar diferentes asuntos que puedan tener que tratarse. Tanto en los casos de conflicto con una pareja o expareja como en los que se pueden dar en el ámbito laboral, a las personas que son víctimas de maltrato les puede costar un mundo tener que entablar conversación con su agresor y no solo eso, sino que suele ir emparejado con momentos de estrés, nerviosismo, inseguridad y, por supuesto, miedo. El mediador evita este tipo de circunstancias. Tratará con ambas partes, de manera separada si así es necesario, evitando esos cara a cara y por tanto rebajando las situaciones emocionales tóxicas que se derivarían de esta. Para las empresas o cualquier tipo de organización también se evitan situaciones emocionales complejas que muchas veces no se sabe gestionar desde el departamento correspondiente, en caso de haberlo.
El mediador o mediadora tiene la capacidad de poder tratar con las partes comprometidas de una manera neutral y externa, lo que facilita y posibilita que esta figura tenga una visión mucho más global y objetiva que las personas implicadas. Su misión será la de buscar las fórmulas para alcanzar acuerdos que beneficien a ambas partes o, en aquellos casos en donde la parte beneficiosa es bastante deficiente, sea lo menos negativa posible. Se trabaja en pro de evitar situaciones de tensión y favorecer climas en los que la víctima del maltrato pueda reducir considerablemente los niveles de emociones negativas que, al fin y al cabo, solo le afectan destructivamente a ella. Tener la tranquilidad de que los procesos en los que se emplea la mediación discurren en periodos de tiempo muchísimo más breves que los que van a través de juicios, tranquiliza y relaja a la parte agredida. Saber que económicamente no supondrá un gran desembolso, también.
El servicio de Mediación es empleado también en centros escolares cuando las situaciones de tensión entre la familia de la víctima de acoso o bullying y el propio centro es muy elevada y se imposibilita la resolución del conflicto. También permite un diálogo menos agresivo entre las familias de la víctima y las familias del agresor.
Nuestros estudios revelan que una gran mayoría de casos de violencia machista llegan a resolverse utilizando esta figura y, cuanto antes se ponga fin al conflicto, antes la persona agredida podrá recomponerse e iniciar la vuelta a una vida en paz y tranquilidad.
Información relevante:
Toda la información recogida en el servicio de mediación, así como el análisis de las situaciones tiene valor judicial en el caso de que fuese necesario para un futuro.
